Silencio, silencio
que todo lo oyes como los niños tímidos
desde los rincones.
Dame tu consejo, dame tu consuelo.
¿Qué haré si está ella
con el cuerpo cerca, con el alma lejos?
Que a viento
yo le preguntaba
y el viento por oír su son en la hojas
no me oía.
Que al agua se lo repetía
y el agua por verse en mis ojos
no me respondía.
Que al cielo
yo se lo gritaba
y el cielo, no sé si me oía.
Tan alto así estaba.
¡Silencio, silencio!
¿Qué haré si está ella
con el cuerpo cerca, con el alma lejos?
Curiosa sorpresa.
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